Make your own free website on Tripod.com

DESGARRO  ISQUIOTIBIAL                                                                                           « VOLVER

La lesión se produce por una distensión de las fibras musculares al combinarse una fuerte contracción muscular y una distensión.

Los denominados isquiotibiales constituyen un grupo muscular ubicado en la parte posterior del muslo conformado a su vez por los músculos: bíceps crural, semimembranoso y semitendinoso.

Las lesiones en estos músculos se producen habitualmente por una distensión de sus fibras como consecuencia de un mecanismo por el cual se combinan una fuerte contracción muscular asociada a un estiramiento de los mismos.

Si bien el desgarro de los isquiotibiales puede producirse al realizar las tareas cotidianas, la mayoría de ellos ocurre al realizar prácticas deportivas, sobre todo aquellas que requieren de la realización de movimientos bruscos de aceleración y de velocidad, como el tenis, fútbol, baloncesto, etc.

El calentamiento muscular previo a la realización de cualquier práctica deportiva es muy importante para prevenir las lesiones que puedan producirse durante su realización.

CUADRO CLÍNICO

Por lo general en este tipo de desgarros, igual que en el de otros grupos musculares, posteriormente a la distensión del músculo aparece un dolor, intenso muchas veces, en la parte posterior del muslo.

Al intentar continuar con la práctica deportiva el dolor se intensifica imposibilitando su continuación, a consecuencia de la contracción muscular que lo exacerba.

En los casos más leves, en los que el dolor no es tan intenso, la presencia de molestias al estirar o contraer los músculos o hinchazón en la zona, debe alertarnos sobre un posible desgarro. Esto es muy importante para prevenir complicaciones más serias, que requerirán de un tratamiento más prolongado.

TRATAMIENTO

Para el tratamiento de estas lesiones se realizarán una serie de medidas muy sencillas.

La mayoría de los desgarros ocurre en prácticas deportivas que requieren de aceleración y velocidad, como el tenis, fútbol, baloncesto, etc.

Como primer paso debe culminarse con la práctica deportiva y guardar reposo, disminuyendo la deambulación lo máximo posible.

La aplicación de hielo en la zona de la lesión disminuye la inflamación y consecuentemente la hinchazón al contraer los vasos que llevan la sangre al músculo. Debe aplicarse varias veces al día durante 25 a 30 minutos.

Mantener el miembro elevado favorece la circulación sanguínea desde el miembro al corazón, lo que ayuda a disminuir la hinchazón.
En algunos casos, la compresión del miembro con una venda es muy eficaz para disminuir la acumulación de sangre y la inflamación.

Para aliviar el dolor pueden utilizarse medicamentos analgésicos/antiinflamatorios mientras persistan los síntomas.

Luego de haber cedido el cuadro agudo, es importante comenzar una rehabilitación fortaleciendo sobre todo los músculos isquiotibiales.

« VOLVER