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LESIONES LIGAMENTARIAS DE RODILLA
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El dolor y la hinchazón de la rodilla aparecen después del traumatismo, que obliga al deportista a finalizar la práctica al no poder caminar normalmente.

Las distensión de los ligamentos (esguinces) que mantienen unidas a las articulaciones, al realizar movimientos bruscos de rotación o flexión, son lesiones muy frecuentes al realizar algún deporte o en diversos accidentes de la vida cotidiana.

El dolor y la hinchazón de la rodilla aparecen inmediatamente después del traumatismo, que obliga al deportista a finalizar la práctica al no poder caminar normalmente.

La hinchazón de la rodilla se produce por la producción de un derrame dentro de la articulación, generalmente es sangre acumulada proveniente de la ruptura de algún vaso sanguíneo durante el traumatismo. En este caso, la punción de la rodilla para extraer el derrame está indicada, lo que aliviará el dolor y acelerará la resolución del cuadro. La inmovilización del miembro con un yeso es importante, ya que mantiene la rodilla en reposo y evita que se forme un nuevo derrame.

 LIGAMENTOS LATERALES

Los ligamentos laterales de la rodilla están ubicados por dentro y por fuera de la misma impidiendo los movimientos laterales de la articulación. El ligamento lateral interno es el que se lesiona con mayor frecuencia, al realizar un movimiento mas o menos violento que desplaza hacia afuera la pierna exigiendo a dicho ligamento.

La intensidad del dolor y de la hinchazón van a depender de la violencia del traumatismo y del tipo de lesión que puede ir de la simple distensión hasta la ruptura.

En los casos leves de distensión del ligamento el tratamiento consiste en la inmovilización del miembro con un yeso, con lo que cicatriza la lesión. En los casos mas graves, con ruptura del ligamento está indicada su reparación quirúrgica por vía artroscópica.

  LIGAMENTOS CRUZADOS

El fortalecimiento de los músculos cuadriceps contribuye en gran medida a mantener la estabilidad de la articulación de la rodilla.

Los ligamentos cruzados son muy importantes ya que evitan fundamentalmente los desplazamientos hacia atrás o delante de la articulación.

La ruptura de estos ligamentos produce una alteración del movimiento normal y una inestabilidad anteroposterior de la articulación. El fortalecimiento de los músculos cuadriceps contribuye a controlar dicha inestabilidad, pero sólo para la marcha normal no pudiendo realizar deportes violentos o intensos.

Este tipo de lesiones deben ser reparadas con una cirugía lo antes posible, sobre todo si son adolescentes; de no ser así, el cuadro podrá evolucionar hacia una artrosis.

La reparación se realiza mediante un autoinjerto utilizando una porción del tendón del cuadriceps en reemplazo del ligamento lesionado.